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viernes, 22 de diciembre de 2017

Que desaparezca todo menos la sonrisa (de Cogiendonabos a Gato de Chershire)

En menudo toronjal
me he metido yo solita:
algo le he de pergeñar
a una desconocida.

Que aquí en Twitter somos muchos
Y no puedes pretender
saber la vida de todos
ni asignarles un papel.

Y en esta maldita rede
no todo es ira ni saña,
algunas idean #cosas
y nos implican con maña...

Cosas bonitas, tó guapas
cuya condición sensata
es agradar al contrario,
que de joder ya se encargan
los que tienen una vida
desangelada e ingrata.

Así pues, estas coplillas
(pues de coplillas no pasan)
le dedico a la "chershire"
con cariño y sin tratarla.
Pues sólo sé lo que cuenta
en su Twitter, qué desgracia
y he tenido que aguzar
la vista, pa stalkearla.

Chica joven, esta gata
viajera en Madrid filiada.
Le gusta el sushi, la farra
y del humor bien dotada.

Si con ella en algún lance
me siento identificada
es con todo lo que tenga
que ver con tema "viandas".

Si se mete en la cocina
te cocina con primor
ochocientas mil croquetas
Y qué bien le quedan, diossssss...

Le gusta la buena mesa,
disfruta del tenedor,
desayuna muchas porras
sin su novio, que es mejor.

Lo que no me queda claro
y su nick es tentador
si lo del gato es postura,
literatura o ficción.

Porque si bien por sus fotos
colegimos en rigor
que es patosa con las uñas
cuando hay que darles color,
y que en verano disfruta
del botijo y su frescor,
ni un indicio queda claro
de minino en su mansión.

Y luego como es tan maja
y solidaria un montón
ha dejado algunas notas
p'a facilitar la acción
a su amiguita invisible,
que resulta que soy yo.

Gato de Chershire, termino
deseando, en corazón,
que pases felices fiestas
y disfrutes mogollón.

Esperando haber sacado
una sonrisilla o dos.
Y si en algo yo he fallado

me concedas el perdón.


lunes, 18 de diciembre de 2017

De Gato de Chershire a Cogiendo Nabos

¿Y qué le regalo yo a esta muchacha ahora? ¿Un cuento? Me da que no tiene el coño para moralejas, amén de que si quiere uno ya se lo escribe ella mejor…
Pero al final he pensado que lo que nos ha unido era la respuesta: bonitismo. Que es una de las pocas cosas que no pierde sentido en esta vida: contra la barbarie, belleza (hasta que me tire el regalo a la cabeza, I mean, momento en que volveremos a la barbarie y haré un ya lo pensaré mañana).
Instrucciones para disfrute de tu regalo, dear:
• Despiértate un jueves de vacaciones. Es invierno. Día templado, cielo azul cateto. Te desperezas como un gato mirando el enjambre furioso de partículas cada vez que mueves el edredón en el rayo de sol que entra por la ventana. La llaman heavenly bed. Igual es un poco más blanda y mullida de la cuenta, pero lo cierto es que has dormido como un leño y  hasta ahora ni siquiera has oído el ruido del tráfico.
• Abre la puerta, están llamando. Es el desayuno que dejaste encargado al servicio de habitaciones. Que hoy no te apetecen recién levantada los “excuse me”, los “perdón” y los “usted primero” en el buffet del desayuno. 
• Sin prisa, ve a la ducha. Al salir, con el pelo recogido en la toalla, acércate al armario. Coge el sujetador visón y las bragas moradas, el pantalón, y tu top favorito.
• Vuelve al baño. Termina de secarte el pelo, arréglate como te gusta.
• De nuevo en el dormitorio, saca la americana del armario. Pocos cortan y cosen como Ralph Lauren un paño de 70% lana y 30% seda. El color, a tu arbitrio. Pero no hay transigencia en la composición… el espejo te devuelve magnífica la caída y tú no puedes dejar de tocar la tela.
• Coge unos botines (cómodos. Y si estás flamenca, unos de tacón de Sam Edelman –que sabe mantenerte sobre ocho y nueve centímetros como si estuvieras sobre cuatro-). 
• Abrigo ligero sobre el atuendo completo y a la calle, sin bolso. Manos libres. 
• Deambula por el barrio de las letras, por la plaza de Santa Ana, acaba en Pontejos mirando pasamanería, botones y arreglos arcaicos de costura en las viejas mercerías. Mosquéate porque no hace el frío que debiera para el mes de invierno en que estás, aunque agradezcas la temperatura.  
• Vuelve atrás, cruza Sol, sube a Gran Vía por Montera o adyacentes y dirígete hacia Cibeles. No, no vas a Cibeles; vas en esa dirección. Te quedas antes, en el Hotel Principal. Tienes reserva en la Pérgola, en la sexta planta. Siéntate ahí, pegadita al cristal. Toma el sol.



• Sí, has estado caminando, tienes hambre. Espera. 
• Espera un poco coño! Pídete un vermut, un Martini con aceituna, un vino blanco o lo que se te antoje. Malo será que no te pongan un revuelto de frutos secos o unas aceitunas.
• Vale, ya está, ya ha llegado. Se disculpa por la tardanza y te recomienda un par de cosas de la carta. Tú flipas un poco y entonces te mira con esta cara y te dice:



“ Verás, @cogiendonabos, yo aquí he venido a pagar la cuenta y a darte lo tuyo”

• Pide lo que quieras, aunque sus recomendaciones eran buenas, pero tú eres muy tuya y te va a apetecer lo que te apetezca. Evita las crucíferas y el champagne, éso sí, que luego querrás que se baje al pilón y no quieres verte en aprietos, ¿eh?
• Ahí te quedas, que ésto ya no es asunto mío
P.D. Michiel, se llama Michiel. Dile Michi, o Mich, o lo que sea, no lo llames Daario que está hasta los cojones. Aunque se ha traído el jubón con la malla rota y los aperos de cuero y metal por si luego quieres una performance privada.